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Manifiesto de Apoyo a Nafarroa Bai Las personas firmantes de este manifiesto constituimos un grupo de ciudadanas y ciudadanos navarros preocupados por el devenir de la Comunidad Foral. No formamos un bloque compacto, pero nos unen nuestras adhesiones vasquistas y progresistas, lo que a su vez nos hace partícipes de inquietudes comunes: la preocupación por el uso sectario de las instituciones; la desazón por el rumbo hacia la exclusión social y cultural que lleva nuestra sociedad, y la constatación de la insuficiencia de los esfuerzos que hasta ahora han realizado los partidos políticos progresistas para mejorar el estado de cosas. Ser vasquista en Navarra significa oponerse a los que quieren, de manera forzada y antinatural, una Navarra Uniforme, exclusivamente castellana, que margina y humilla a diario a los hombres y mujeres vascoparlantes de nuestra Comunidad. Ser progresista en Navarra pasa por la defensa de todos los derechos humanos, empezando por el derecho a la vida. Ser progresista en Navarra pasa por romper el coto privado político, económico, social y cultural que algunos han construido en nuestra tierra. Pero ser progresista en Navarra también pasa por desarrollar el transversalismo social, político y cultural que contemple la pluralidad como riqueza y no como amenaza. Ser progresista y vasquista en nuestra tierra es, al fin y al cabo, apostar por una Nafarroa Osoa, sin exclusiones, rica en sus diferencias, una Navarra en la que quepamos todos. Los suscribientes sabemos que no estamos solos. Miles de personas comparten estos mismos puntos de vista. Nuestra mínima presencia social y política proviene de no haber sabido dar una respuesta cívica, madura y responsable a la marginación de una buena parte de la ciudadanía que llevan a cabo las instituciones oficiales y oficiosas de la Comunidad Foral. Frente a ello, estamos convencidos de que cabe articular política y electoralmente a un amplio espacio social que ayude a crear una alternativa de cambio en Navarra y que colabore, por qué no, en poner freno a la ola regresiva en el Estado Español. Los comicios de mayo del pasado año han vuelto a consagrar la hegemonía de los de siempre. Ahora bien, más allá de la frustración que ha producido el nuevo Gobierno Sanz, existen indicios de cambio perceptibles para quien quiera verlos: ante el estancamiento de los partidos de la Navarra Uniforme, se aprecia un importante incremento del voto de las opciones progresistas y vasquistas. La escasa representación conseguida es simplemente el resultado de la nula artículación de un espacio político, actualmenta atomizado, y sin embargo, con fuerte respaldo en la población navarra. El próximo mes de marzo se van a celebrar elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado. Hay quien no las considera de interés y otros dan por cantados sus resultados. Es una percepción errónea. Más bien al contrario, constituyen una magnífica oportunidad para demostrar el peso electoral y político de un amplio sector de la sociedad navarra que hoy no está representado en estas instituciones. A la vez, puede ser un primer paso para afrontar las siguientes elecciones al Parlamento Foral con un movimiento alternativo a la derecha que hoy nos gobierna. Además, de obtener representación, como es previsible, cabe ayudar a poner freno a la nefasta actuación del gobierno central en tantos y tantos campos, como el tema vasco o la política internacional o social. Estamos convencidos de que una lista conjunta “vasquista” y “progresista” puede convulsionar la política navarra si se hace en torno a un programa de mínimos. No están los tiempos para listones altos. Hablamos de unos puntos básicos de posible aceptación por un gran sector de la sociedad, como bien pudieran ser:
Un amplio sector de Navarra puede hacer posible, con su capacidad de diálogo y de entendimiento, una nueva alternativa que sea capaz de impulsar la regeneración democrática una Comunidad donde tan a menudo se practica el autoritarismo y la exclusión. Hay muchos motivos de esperanza, pero ahora nos toca a todos estar a la altura de las circunstancias. Apelamos, pues, a los ciudadanos y a los colectivos, a toda esa parte activa de nuestra sociedad que desea una Navarra diferente, para apoyar a la candidatura Nafarroa Bai, como primer paso a la vertebración de un espacio de futuro. En Pamplona, 1-1-2004
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